Esta mariquita me la encontré dando un paseo por la playa del Fangar. Aunque me da la sensación de que más que dar un paseo lo que hace es preguntarle a la almeja cómo volver a casa.
Detalle de la escalera de subida a la torre del Castillo de Miravet, una auténtica cámara de tortura por asfixia, como bien nos ha recordado DLLP en su crónica.